Historia del Deporte Femenino

La historia del deporte femenino y la inclusión de las mujeres en la práctica del deporte ha sido un proceso tardío y lento.

La mujer ha logrado ser más participativa en el campo deportivo debido en gran medida a los movimientos feministas y al esfuerzo por alcanzar la igualdad con respecto a los hombres en todos los aspectos de la vida.

historia del deporte femenino

La negación para empezar la historia del deporte femenino

Pero, un momento, comencemos desde el principio y echemos la vista atrás.

Puedes conocer la Historia de la Natación completa.

Al preguntarnos cuándo empezó la historia del deporte, muchos harán referencia a las primeras Olimpiadas en Grecia. Pues allí se negó a la mujer participación en los deportes, sólo podían servir de espectadoras si estaban solteras. En aquella época, por asuntos de moralidad, la mujer casada no tenía permitido ver a los deportistas a torso desnudo. A partir del siglo XIX es que se evidencian algunas pruebas del inicio de la historia del deporte femenino. Esto fue mediante la participación de mujeres en torneos de fútbol pero aún a la sombra de las competiciones masculinas. De hecho, cuando dichos torneos comenzaron a llamar mucho la atención, se desaprobaron.

Donde empieza la Historia del deporte Femenino

Ya en las Olimpiadas de París de 1900, podríamos decir que empezó la historia del deporte femenino en las olimpiadas. Ahí sólo 6 mujeres lograron competir en tenis y golf, en las que habían inscrito más de mil hombres. En 1904, en San Luis, se añadió el tiro con arco a las disciplinas en las que éstas podían competir. En 1908, ya podían tomar lugar en las regatas de vela y patinaje artístico, aunque no eran reconocidas con medallas. Posteriormente, en las Olimpiadas de Ámsterdam de 1928, se incorporó el atletismo. Pero debido al trágico accidente que sufrió una atleta, esta categoría quedó suspendida temporalmente.

La historia del deporte femenino y la participación de la mujer en competiciones del mundo deportivo ha ido elevando paulatinamente. Como pudimos observar en el incremento de la cifra de damas que compitieron en las Olimpiadas de Atenas del 2004. En donde asistieron 4.480 mujeres. Lo que con respecto a los juegos anteriores en Sydney en el año 2000, donde concurrieron aproximadamente 4.069 deportistas femeninas y así ha ido creciendo hasta los últimos juegos olímpicos de Rio 2016.

El papel de la mujer en el deporte

Todas las trabas que han tenido las mujeres para el goce del derecho a la actividad física y el deporte se vinculan a una realidad socio-económica, cultural y religiosa de las sociedades y se resumen en que se cree que no reúnen las condiciones necesarias para practicar dicha actividad como lo harían los hombres. Han tenido que luchar contra ideas sobre inferioridad, menor capacidad física, el temor a volverse musculosas, efectos negativos en la fertilidad y disminuir la capacidad reproductiva, deportes apropiados para ellas y otros no.

La situación en la que se encuentra la historia del deporte femenino ha ido cambiando progresivamente a lo largo de los años, pero en comparación al deporte masculino, todavía es casi invisible ya que se sigue dándole menos importancia a un triunfo conseguido por un equipo femenino que a uno masculino. Incluso aun en el 2017, esta situación no deja de ser preocupante y se espera que más adelante, se superen los perjuicios e injusticias, para una mayor equidad e igualdad de género, y también por el hecho de que la mujer es muy capaz de ser auténtica, luchadora y espectacular a la hora de brindar excepcionales espectáculos, logrando la admiración y expectación del mundo, como lo haría un hombre.

Referencia

  • Imagen de referencia de Pexels.